Saturday, May 23, 2009

Dilema de los nuevos graudados

Las universidades están en un periodo de graduaciones.  Muchos familiares muestran el beneplácito de ver a sus hijos, hermanas y amigos recibir un pergamino que tiene validez moral y económica en la sociedad.  Después de todo un título universitario es un indicativo de muchos de sacrificio, de entrenamiento y de preparación para confrontar a las peripecias del mercado laboral.

La Primera Dama, Michelle Obama, estuvo en la Universidad de California en Merced aplaudiendo la tenacidad y la perseverancia de los estudiantes.  “Necesitamos tus ideas.  Necesitamos tus recursos [intelectuales]… Sueña en grande… Y por favor retribuyan a la comunidad”, dijo.

Mientras tanto, el Presidente Barack Obama fue a la Universidad de Notre Dame, donde muchos católicos fundamentalistas protestaron su posición de Pro-Choice en torno al aborto.  Inicialmente el Presidente se dedicó a suavizar a sus críticos y luego invitó a los nuevos profesionales a que busquen oportunidades en el mercado laboral, aunque les advirtió que actualmente la situación no es tan promisoria.  “Ahora, ustedes, generación 2009, están a punto de entrar en la próxima fase de sus vidas en un momento de incertidumbre”, subrayó.

La mayoría de los nuevos profesionales se insertarán en el mercado laboral presentando un resume (hoja de vida o curriculum vitae), que ahora incluye un pergamino de licenciatura, maestría o doctorado.  Los más destacados y aquellos –especialmente de las universidades elitistas— que tienen una conexión directa con magnates, dueños de empresas, políticos, probablemente no tendrán ningún problema en conseguir un trabajo con una buena remuneración económica.

En tanto, la mayoría de los nuevos profesionales retornará a su casa con la cabeza cohibida y desilusionados por no encontrar un trabajo.  Entonces alguno que otro cuestionará si la inversión de cuatro años –diez o doce en el caso de un Ph.D.— y la energía que depositaron durante muchos años para lograr una carrera profesional haya sido digno de su esfuerzo.

Encima, el nuevo profesional debe preocuparse en sus deudas universitarias.  El promedio de deuda de estudiantes de licenciatura de la generación 2006 (universidad pública y privada) fue de $19,976.  En 2007, la deuda media en una universidad pública fue de $19,400, en una privada fue de $25,700.  De acuerdo a un reporte de la Asociación del Colegios de Médicos (AAMC), el promedio de deuda en 2008 de un nuevo doctor de medicina (universidad pública y privada) fue de $141,751.   A todo esto hay que añadir, un interés de aproximadamente de 6% de la deuda principal.

Al final, la cuota se hace estratosférica, difícil de pagar.  La situación empeora si el trabajo sólo renumera para solventar los gastos necesarios de la casa y no logra un excedente para pagar las deudas y los intereses.

            Sin embargo, con todas las deudas que significa el proceso de educación, es mucho mejor tener un título profesional y especializarse en una rama específica que depender de la fuerza bruta como instrumento de trabajo.

            La situación económica agobia a los nuevos profesionales, pero eso no implica a que debemos disuadir a las nuevas generaciones a que no se preparen.   Eso si, el sistema universitario tiene que mejorar sus ramas de enseñanza y buscar formas modernas y más acordes a los nuevas reglas del mercado.

Tuesday, May 19, 2009

Condenados, crucificados y glorificados

            El mes de mayo ha sido infernal para algunas estrellas latinas.  Las cámaras escandalosas de los paparazzis bajaron al padre Alberto Cutié del cielo y lo colocaron en las playas de Miami; lo pescaron engolosinado con una mujer angelical, le tomaron algunas fotos y lo crucificaron en la portada de una revista sensacionalista.

            En la ciudad de Los Ángeles, las autoridades médicas que examinan residuos de substancias peligrosas en los atletas de béisbol, encontraron una porción de “ganodotropina coriónica humana” (HCG) en el cuerpo ostentoso, fornido, pero enfermizo de Manny Ramírez.  Se nota, a leguas, que ha estado utilizando vías extra deportivas y condenables (esteroides entre otros) para proporcionarse de un cuerpo impresionante, que en su forma natural, no mataría una hormiga desnutrida.

De acuerdo a los testimonios de Víctor Conté, fundador de la empresa BALCO, misma que se encargaba de suministrar substancias prohibidas a peloteros de la talla de Mark McGuire, José Canseco, entre otros, dijo que “el HCG se utiliza para balancear los niveles de testosterona [con aquellas personas que han estado ingiriendo esteroides]”.  El HCG es una hormona que la mujer produce en forma natural durante el embarazo, pero que al hombre le sirve para reproducir más testosterona cuando éste entra en un periodo de agotamiento.

            En otras palabras, Manny Ramírez es un tramposo.  Es como si un estudiante universitario se valiera de mecanismos subrepticios, como plagiar el trabajo de otros o copiarse durante un examen, para sacar calificaciones más ponderables.  Las autoridades universitarias no perdonan la deshonestidad de los estudiantes.  Cuando son pescados cometiendo un delito académico, inmediatamente son investigados, condenados y probablemente expulsados.

            Manny Ramírez, Alex Rodríguez y esos deportistas que utilizan substancias prohibidas para inflar sus músculos ilícitamente deben ser castigados por lo menos dos años por la primera infracción y de por vida si persisten.   Conste que las autoridades encargadas de la disciplina de los olímpicos sancionan de esa manera.  El béisbol se mueve con leyes que condonan la ilegalidad de los jugadores.

Por su parte, lo que le sucedió al padre Cutié le pasa a cualquier persona.  Su único pecado es aferrarse demasiado a las leyes anacrónicas de la iglesia Católica y especialmente amar con locura a una mujer encantadora.

Cuando la naturaleza toca la puerta de la virilidad del hombre, no existen salmos ni oraciones que detengan a ese monstruo internado dentro de nuestros corazones.  El amar a una mujer no es un pecado, tampoco lo es admirar su belleza y hacerse llevar por sus encantos; ni mucho menos es pecado sentir un deseo carnal atorrante por la persona que se ama.

El padre Cutié no debería lamentarse que las cámaras depravadas de los paparazzis le hayan cachado fragante amando a la mujer de tu vida.  Yo creo que personas buenas como él, pueden ser servidores de Dios y a la vez ser buenos padres.  La Iglesia Católica tiene que cambiar si quiere excelentes líderes como el padre Cutié.

Mientas tanto, el reconocimiento de su error y una disculpa incolora no deberían ser suficientes para reintegrar al tramposo de Manny Ramírez a la tarima del béisbol.  Peloteros como Babe Ruth o Fernando Valenzuela no necesitaron de esteroides para ser grandes jugadores.

Thursday, May 7, 2009

Abuso de las tarjetas de crédito

            Algunos grupos financieros y organizaciones empresariales siguen cometiendo atropellos contra la población.  Les importó poco desbaratar la economía del país, desnudarla y dejarla agonizando en medio del calvario de una recesión histórica que dejó a millones de personas desempleadas.

            Es ya un hecho comprobado que muchas empresas financieras inescrupulosas alteraron las tasas de interés de tarjetas de crédito arbitrariamente sin dar una notificación previa, sin ofrecer un esclarecimiento razonable, ni el motivo por el cual están incrementando –hasta más del 100% en algunos casos— las tasas de interés (APR).

Semanas atrás, el presidente Barack Obama trató de limar algunas asperezas con los máximos dirigentes de este sector en torno a los abusos de tarjetas.  Sin embargo, la mayoría hizo caso omiso de sus críticas.

Lo que les dijo el Presidente les entró por un oído y les salió por el otro inmediatamente.  No hicieron los cambios que prometieron, a pesar de que nosotros, los contribuyentes de impuestos, les salvamos el pellejo, después del desfalco que muchos de ellos cometieron contra la economía.

Con razones injustificables y con el simple hecho de multiplicar sus réditos en forma rápida, las empresas financieras han estado incrementando los intereses de las tarjetas, algunas veces por errores involuntarios del usuario.

Personas que han tenido muy buenos historiales crediticios han visto aumentar sus tases de interés de la noche a la mañana.  Por ejemplo, a una persona (que yo conozco) que es usuario de una tarjeta de crédito de Washington Mutual, (ahora Chase Bank) le subieron de 13% a 30% debido a que se retrazó unos días en el pago de su cuenta mínima.  A la empresa no le importó escuchar que el bill se había extraviado y que nunca llegó a su domicilio.  Esta persona estaba dispuesta a pagar la penalidad por la tardanza ($39), pero solicitaba que su tasa de interés vuelva a su porcentaje anterior.

Lo triste de estas experiencias es que no existe una vía de comunicación transparente y directa con personas especializadas y profesionales que solucionen el conflicto.  Cuando se pone en contacto a través del teléfono, la persona encargada de “servicio al cliente” normalmente nos habla de otro lugar del mundo.  Hay veces son de Filipinas y otras veces de la India.  Esta gente raras veces tiene la cultura se servir en forma profesional ni tampoco tienen el poder de resolver un conflicto.

Ante esta situación desesperante, muchas personas (yo me incluyo) han resuelto no comunicarse con estas empresas.  Están saldando sus cuentas; le están diciendo no al abuso, a la deslealtad y a la falta de cordura de los banqueros.

Por otra parte, al crear oficinas subsidiarias en otros países y ofrecer servicio en nuestro mercado, estas empresas están –de alguna forma u otra— evadiendo impuestos.  En este sentido, el presidente Obama anunció recientemente que iba a poner restricciones serias a las empresas que no cumplen con el fisco.

Ante el caudal de problemas que la gente común y corriente batalla día a día, el abuso de las entidades financieras debe ser sancionado.  Si el gobierno no tiene las ganas ni la energía para hacerlo, usted dígale no más a las tarjetas de crédito.  Rómpalas y pague “cash”.