Thursday, April 9, 2009

Proposición 1C y la lotería

El gobierno de Arnold Schwarzenegger y los representantes estatales pensaron que el problema del presupuesto de California lo habían resulto en febrero pasado cuando uno de los senadores republicanos, Abel Maldonado de Santa Maria, decidió abandonar sus filas y unirse a los demócratas.

No, el problema continúa.  El gobierno sigue haciendo malabarismos para rellenar un nuevo déficit de $8,000 millones que mágicamente apareció después de la aprobación del presupuesto.  Esa cantidad podría incrementarse a $14,000 millones si es que electorado californiano le dice NO a una propuesta (1C) que aumentaría el juego de la lotería y aparentemente beneficiaría al estado con un adelanto inmediato de $5,000 millones.

La lotería fue aprobada a través de la Propuesta 37 en 1984 por más del 58% del voto californiano en un momento de crisis, y en un momento en que el sistema educativo necesitaba la infusión de más dinero.  Se acordó que 50% de los haberes sería utilizado para pagar a los ganadores, 16%  iría a gastos de administración y 34% fue específicamente localizado para invertir en la educación.

En un principio se respetó ese acuerdo, pero con el tiempo los que se han estado embolsando el dinero son los administradores, los que se sacan la lotería, y, por que no, los políticos a través del gobierno.

Los grandes perdedores son el sector educativo que ahora sólo recolecta 2% o un poquito más de $1,000 millones.  Es decir, 32% menos de los que se acordó inicialmente.  Otro grupo perdedor son las personas que compran los billetes de lotería, quienes generalmente pertenecen a los grupos económicos de clase baja y son los que más sueñan en convertirse ricachones de la noche a la mañana.

La Propuesta 1C pretende ampliar el sistema de la lotería.  Como verán, el gobierno estaría –si me permiten la palabra— “hurtando” en forma adelantada $5,000 millones de un sistema que se convierte cada día más en una maquinaria de Las Vegas.  En este sentido, el dinero que se logre por medio de estos rubros no se estaría utilizando en la educación de nuestros niños y niñas, sino se estaría destinado a resolver un problema de déficit y limpiar las “números rojos” del presupuesto.

¿Para que ponerle más aprietos a la lotería?  De todos modos los que ganan, con relación a los que pierden, son infinitamente una mínima cantidad.

En vez de crear sueños insulsos e inalcanzables para millones, el gobierno de Schwarzenegger y los representantes en Sacramento deberían estar trabajando en crear y generar más fuentes de trabajo para las familias californianas; deberían estar invirtiendo más capital en la educación básica, media y universitaria.  De acuerdo a los últimos cálculos, sólo los que tienen dinero extra tienen acceso a las universidades.  En vez de ocuparse en la lotería, deberían estar forjando más formas de inversión nacional e internacional en nuestro mercado.  Yo creo que esa es la mejor manera de resolver un problema de déficit.

Sin embargo, el electorado tiene la decisión este 19 de mayo.  No va a ser fácil.  Si dicen No, la economía del estado entraría en una crisis inmediata.  Si es que votan por un Si, el problema del déficit no se resuelve, sólo se posterga.  Usted tiene la última palabra.

Thursday, April 2, 2009

Fin del libre mercado?

¿Por qué [el gobierno] no imprime más dinero para resolver el problema económico que tiene el país? Esta pregunta me la hizo mi niña de 12 años y es muy probable que mucha gente –chicos y grandes— también han tenido la curiosidad de saber si este mecanismo nos sacaría de la crisis o nos llevaría a otro calvario económico.

Las nuevas políticas económicas hacen suponer que el actual gobierno de Barack Obama va a imprimir muchos billetes. ¿Será que esta estrategia producirá inflación o generará fuentes de trabajo?

Una recesión ocurre cuando existe escasez de circulante (dinero) en el mercado y hay una variedad de artículos –comida, ropa, artículos suntuarios, casas, etc.— que los empresarios, negociantes, etc. no pueden vender debido a que la gente simplemente no tiene dinero suficiente para gastar. Muchos han perdido sus trabajos, a otros les disminuyeron las horas de empleo.

Ante tal situación lo más obvio sería que el gobierno imprimiera dinero y lo distribuyera en el mercado para acelerar la economía. Eso es precisamente lo que hizo el ex presidente George W. Bush el año pasado con su proyecto de estimulación económica. La mayoría de los contribuyentes recibieron un regalo en dólares por parte del gobierno, más o menos entre $500 y 1,500 dólares.

El gobierno de Bush pensó que ese dinero iba a incitar a la gente al gasto y de esa manera estimular la compra de artículos en el mercado. Por mi parte yo compré una computadora portable. Otros por lo menos utilizaron ese dinero para ir a un buen restaurante.

Sin embargo, una gran parte lo utilizó para pagar sus billes y sus tarjetas de crédito. Al final el estímulo de Bush sirvió muy poco para acelerar la economía. En realidad, lo único que hizo fue detener la recesión que se avecinaba.

El plan de Bush no tuvo ningún sentido económico. Fue como si una persona le hubiera entregando una limosna a un indigente. Muy probable que ese dinero desapareció de sus manos al convertirse en un pedazo de pan, un taco o una hamburguesa. En el peor de los casos, el indigente se compró una caja de cigarrillos o una botella del peor licor. Ese dinero no lo sacará de su situación económica. Lo que realmente necesita es un trabajo por el cual el indigente no solamente pueda salir de su letargo económico sino convertirse en una persona productiva.

En este sentido, el plan del actual gobierno de Barack Obama intenta, como el ex presidente Bush, incrementar el circulante en el mercado. Empero, en vez de regalar dinero, Obama pretende utilizar el circulante en obras gigantes, hacer mancuerna con el sector productivo, invertir en educación, construir carreteras, fomentar la industria y darle un sacudón al sector de salubridad.

Es probable que las medidas de Obama crearán inflación, pero está claro que su proyecto enfatiza hacia la creación de trabajos a través del gobierno.

La economía está siendo revolucionada desde la Casa Blanca. La teoría de mercado y monetarista entró en crisis y está de vuelta la estrategia que emprendió el ilustra economista inglés John Maynard Keynes, quién se destacó por acelerar la economía a través de la intervención del estado. Esa es precisamente la estrategia de Obama.